Un
santo menos en el calendario litúrgico y un santo más en el cielo.
L´abbé Pierre, el cura más célebre de Francia, al que yo veneré y alabé en mi
juventud por su compromiso social y profético, caído en el olvido, diecisiete
años después de su muerte ha vuelto a ser noticia.
Fundador de los Traperos de Emaús, icono de santidad y espejo de y para la
sociedad, “olía a oveja” porque vivía con y para las ovejas más flacas del
rebaño humano.
“Un santo”, iba para la gloria de Bernini.
“Tuvo sus 15 minutos de gloria” y sus muchos años de gloria humana.
16 años fue elegido como la personalidad favorita de los franceses.
Renunció a la herencia paterna. “Una cosa te falta, vende tus bienes y sígueme”.
Salvó a muchos judíos ayudándoles a escapar a Suiza.
Se alistó en la Resistencia contra Alemania.
Fue elegido diputado. En 1949 entregó su acta de Diputado y nacía el Movimiento
los Traperos de Emaús.
El invierno de 1954 organizó la “Insurrección de la Bondad”.
Los hombres necesitamos modelos, creamos celebridades, incensamos a los héroes,
nos rodeamos de santos y de autoridades y citamos nombres solemnes… unos nos
entretienen y distraen, otros nos deslumbran con su sabiduría, otros nos
edifican con sus buenas obras, envidiamos sus virtudes y damos gracias a Dios
por la existencia de personas extraordinarias en medio de la racanería
ambiental.
Nuestra mirada ve la superficie hermosa, perfumada, deseada y apetecible, pero
la profundidad del ser, el alma, propiedad de Dios, se nos escapa como dice el
poeta: “IL n´y a pas moyen de te donner mon âme”.
L ́ abbé Pierre con su barba blanca, sus grandes gafas y su béret parecía más un
paysan que un curé de campagne, que un laureado y afamado activista social.
Consternación, tristeza, cólera, algunos católicos se niegan a creer la noticia
publicada en los periódicos.
El 17 de julio de 2024, la prensa baja del pedestal de la gloria a l' abbé
Pierre. Nos abre el libro de su vida, páginas que sacuden y hieren, terremoto
que va más allá del ámbito eclesial y salpica a toda la sociedad.
Siete mujeres le acusan de hechos, tocamientos y besos forzados, que hoy son
calificados de abusos sexuales.
Un santo menos en el calendario litúrgico, ni memoria obligatoria ni memoria
libre. Te libraste del innecesario título, tan buscado y tan bien pagado por
frailes y monjas para su ajuar.
La biografía de l¨abbé Pierre contiene todos los requisitos de la santidad, el
pecado incluido.
Los que no han pecado ni son plenamente hombres ni plenamente santos.
El Segundo Mandamiento de los cuatro evangelios monta más que el Primero. El
abbé Pierre, a los ojos de la sociedad francesa y del mundo, lo ha cumplido y
vivido al pie de la letra.
● Ha dado muchos vasos de agua a los sedientos.
● Ha dado de comer a muchos hambrientos.
● Ha vestido a muchos desnudos.
● Ha cobijado a muchos sin techo.
● Ha visitado a muchos encarcelados.
● Ha luchado por la justicia y los derechos de los más pequeños sin cesar.
● Lo ha hecho por mandato y por amor a Jesús.
Mateo 25, evangelio no predicado sino encarnado.
Todo santo tiene un pasado, páginas negras que Dios olvida y blanquea con el
mejor detergente, su sangre, borrones que no hay porqué borrar, cicatrices que
certifican nuestra condición humana.
Oh Felix Culpa, la del Sexto, la del Quinto, la del Cuarto…
Todo pecador tiene un futuro con Dios y con todos los hombres y mujeres que han
vivido en su amistad. Quiero estar en el cielo con l´abbé Pierre y con todos los
santos.
L´abbé Pierre confesaba a sus hermanos que tenía luchas contra el Sexto
mandamiento. La carne la llevamos encima, tan encima que se convierte en un
maravilloso incordio.
“Frente a cualquier sufrimiento Preocúpate.
No solamente de solucionarlo en el acto
Sino también de destruir sus Causas.
No solamente de destruir sus Causas
Sino también de solucionarlo en el acto”
De la Regla de Vida de los Compañeros de Emaús.