El primer 7 bíblico es el 7 de los 7 días de la creación, día bendecido y
santificado: “Dios bendijo el día séptimo”. El último, lo encontramos en el
libro del Apocalipsis: “Id a derramar en la tierra las 7 copas de la ira de
Dios”.
El número 7, expresión de la plenitud, la totalidad y la perfección, se repite
machaconamente en la Biblia. Yo, cada vez que lo encuentro, lo subrayo. Me sabe
bien. Su antónimo es el 6, imperfección, día de la creación del hombre.
Los hombres, en la jodida cotidianidad, también invocan sus números mágicos, los
de la suerte, los que dan calambres de arriba abajo, éxtasis nada matemáticos,
al número 7, poesía bíblica, lo reenviamos al “séptimo cielo”, nosotros
necesitamos algo más terrenal, más tangible.
“UN MILLÓN”, palabra mágica, es el orgasmo redondo al que aspira el hombre
corriente, nunca conseguido ni con pastillas de colores.
La palabra “UN MILLÓN” tiene una larga historia literaria, musical, televisiva,
religiosa…
Insomnio, poema de Dámaso Alonso, “Madrid es una ciudad de más de un millón de
cadáveres”, lo recitábamos como un salmo por los claustros de Irache.
“Yo quiero tener un millón de amigos” no faltaba nunca en veladas y oraciones.
“Un millón de muertos” de J.M. Gironella, nunca leído, siempre aludido.
UN MILLÓN de cicatrices, de sueños, de recetas, de besos, de gracias…
Who wants to be a Millionaire? La televisión, además de entretener y distraer,
hace millonarios.
Los hombres, enfermos de “yoitis”, aburridos en sus cubículos, se evaden en la
cultura del entretenimiento, en masa y en la masa hacen número, UN MILLÓN de
fans.
La religión, frenesí, show a gran escala, ya en el Rocío, Caravaca, Santiago, la
Meca, Kumb Mela…ya en las romerías locales está “in”.
En la religión sólo nos quedan los números millonarios de la religiosidad
popular y los números menguantes de la Religión. La relación con Dios, el
totalmente otro y totalmente necesario está “out”..
La Virgen del Rocío ha reunido en Almonte UN MILLÓN de devotos enfervorizados,
fans descontrolados, no han rondado como caballeros enamorados a su reina, han
forzado sus
puertas y la han zarandeado, paseado, cantado y adorado. La Salve Rociera es la
Summa teológica de los caballeros de las marismas.
Los conciertos de Taylor Swift y los de los Violadores del Verso, los Estadios
de Futból, las Manifestaciones Reivindicativas, las Celebraciones de los
Triunfos, la Plaza de San
Pedro…necesitan las Masas, los Números, para existir.
El demonio numérico es el enemigo de la Religión. Las fotos de las iglesias
vacías, ámbitos de paz y de descanso, son bellas, ausentes los adoradores, Dios
presente lo llena todo y lo es todo.