El
Reloj del Fin del Mundo, metáfora de la ebriedad humana, en su salón climatizado
de Chicago, marca las 11.55 P.M. Sus agujas las mueve no la mecánica sino las
copas de la sangre humana sorbida y escupida.
Hoy una copa más y marcará la 11.59. Sonarán las alarmas, se abrirá el séptimo
sello, llanto y crujir de dientes, medianoche, Y2K, Armageddon, la ira de los
dioses desatada. The Clock is Ticking. Escatología consumada. THE END
Los “hombres estamos hechos para envejecer, para perder fuerzas, para enfermar,
pese a toda la medicina”.
Las agujas del Reloj Biológico, descompasadas, aceleran las carencias, falta de
melatonina, de testosterona, de dopamina, de…carencias visibles en los rostros:
el pelo gris no pesa, los dientes postizos no muerden, los oídos ni con
audífonos oyen, las muletas para recorridos cortos, ir al baño, no hay manera de
ocultar una casa en ruinas.
Leyendo el capítulo XLIX de The Guide for the Perplexed sobre las leyes
concernientes a las relaciones sexuales y la circuncisión encontré este consejo:
“My son if that monster meets you drag it to the house of study”. Ese
“monstruo”, tu órgano reproductor, en estado de irritación, se calmará en la
casa de estudio de la Torah. La circuncisión, cirugía de los muchos años, es,
gloria a Dios, una “irritación” menor, ni la escala de Richter la detecta.
“Viejos decrépitos mendigan a los dioses unos pocos años más, se fingen jóvenes,
se halagan con ese embuste y se engañan a sí mismos tan a gusto como si al mismo
tiempo burlaran al destino”. Séneca
La sociedad vive bajo el imperio de lo efímero, “Forever Twenty One”, Biotherm,
Viva Gym, mi coach personal, preocupada más por las olas rizadas del mar que por
la paz y soledad de la profundidad, una sociedad suplementada y multivitanizada.
NO dice como Michel de Montaigne: “Preferiría ser un entendido en mi mismo a
serlo en Cicerón”. Quieren ser, parecer, vestir, sonar como las celebridades del
momento. Casas vacías, las llenan con las baratijas horteras de la penetrante
publicidad.
Hermanos, más que escuchar el tictac del Reloj del Fin de vuestra Vida, aprended
a pararlo.
Hermanos, hay más riquezas dentro de vosotros mismos que ahí afuera donde vivís
despendolados y la muerte no viene a buscarnos, nosotros salimos a su encuentro
y la
Abrazamos.
Conscientes de que la vida es mucho más que tiempo, la duración es la anécdota
para la lápida funeraria, el cómo lo hemos usado es más valioso y más cálido que
el frío mármol.
“Algunos que han vivido mucho tiempo, han vivido poco”.
Dejemos que la casa exterior se desmorone, “a todo lo que está cayendo debe
dársele, además, un empujón”.
“Nuestro ser interior va recibiendo día tras día nueva vida”. 2 Cor 4,16
Pero el interior, el alma, no mero huésped sino verdadero dueño, el que vive más
allá del tiempo, es el que nos tiene que edificar para la eternidad.
Las agujas del Reloj Biológico de cualquier ser vivo son automáticas, no hay que
darles cuerda.
El Reloj de la Trascendencia, todo ser humano tiene capacidad de asombro,
necesidad de adorar y deseo imperioso de dar culto.
Este Reloj, tan dispersos, aburridos y distraídos vivimos, que rara vez lo
consultamos, sus notificaciones son ignoradas.
“La vejez nos imprime más arrugas en el espíritu que en la cara, y no se ve alma
alguna o muy escasas que al envejecer no huela a agrio y a enmohecido”.
We go from being SOMEBODY Vamos de ser ALGUIEN
To being NOBODY A no ser NADIE
To being EVERYBODY. A ser TODOS
Reloj sin agujas, de la eternidad, del todos en el TODO, EN EL UNO, EN EL QUE
VIVE. AMÉN