xº

Remedios Eclesiales

P. Félix Jiménez Tutor, escolapio.....

.  

 


Ayer las madres zurcían calcetines, tricotaban jerseys, amasaban el pan y echaban remiendos, escasez feroz, era tiempo de remiendos.

Entrar hoy en las grandes superficies: Mercadona, Whole Foods, Corte Inglés, Macy’s,obscena abundancia, es ruborizarse y decirse, “cuántas cosas no necesito”.

En la Iglesia Católica ayer fuimos superricos, Templos llenos de accesorios y de fieles, bocas y vocaciones incontables, sobreabundancia de sacerdotes listos para invadir y conquistar el mundo.

De la abundancia hemos pasado a la penuria más miserable. Tiempo de llorar, de mendigar y de importar.

El Padre Marc Cholin, preocupado por la ausencia de pastores que animen el pueblo fiel, ha propuesto una solución, REMIENDO Eclesial, que ha hecho las delicias de los no practicantes, y ha provocado las críticas, la indignación, los insultos, las risas y los comentarios de cientos de creyentes lectores del periodico La Croix.

Los VIRI LIBERATI, hombres mayores sin más ataduras que la de sus esposas, vivirían como San José y María, sin relaciones sexuales, castamente, ordenados sacerdotes dinamizarían la Iglesia y las iglesias del mundo rural, templos cerrados, total orfandad.

Este REMIENDO, capar a los hombres para cleriquerizarlos no está en el plan de Dios, sí en el de los hombres, “pero en el principio no fue así”. ¿Y sus esposas?

Más fácil, más bíblico, más ecuménico sería activar el sacerdocio común de los fieles o eliminar el celibato ministerial como lo hacen los curas católicos maronitas y los reverendos de todas las iglesias cristianas.

En los tiempos de escasez no surgen las modas sino la barbarie.

“The great dream of Judaism is not to raise priests, but a people of priests, to consecrate all men, not only some men”. A. J. Heschel

Los REMIENDOS eclesiales, por pura necesidad más que por generosidad, se siguen multiplicando día tras día: Diáconos permanentes, Presidentes de Asamblea, órdenes menores a las mujeres: ostiariado, lectorado, acolitado, el exorcistado en desuso, conserjes, administradoras... lo mismo dan la comunión que presiden funerales, sinodalidad. Festín de la escasez. La escasez works wonders.

Las Órdenes y las Congregaciones religiosas, agonía al ralentí, no son eternas, “sólo mi Palabra no pasará”, viven consultando la fecha de caducidad.

A pesar del “Morir tenemos” monacal, las personas nos aferramos al Mercadona farmacéutico para esquivar la Parca y las Instituciones inventan REMIENDOS Y BUSCAN HEREDEROS.

La Vida Religiosa, masculina y femenina, “los graneros vacíos por falta de bueyes”, a toda prisa, tejen nuevos REMIENDOS, uniformes tapa agujeros, para no echar la llave del negocio, obra santa, regalo de Dios al santo Fundador.

REMIENDOS SON las Órdenes Terceras, las Fundaciones, las Fraternidades, los Círculos, la Misión Compartida...y por encima de todo EL CARISMA NOS UNE.

El Carisma Salesiano, Teresiano, Dehoniano, Escolapio, Mercedario...”aroma, aura, ser” suspira un profesor en la revista sobre el tema.

“Disfrutamos en un ambiente cálido y acogedor que nos permite recoger fuerzas para seguir cuidando a los demás en todo lo que esté a nuestro alcance”, escribe Eva Gurrea.

Calor de estufa. ¡Qué bien! El Carisma nos uniforma, nos calienta y alimenta.

Se me quejaba Carlos, padre de dos alumnos del Colegio de Soria, del uso y abuso de la palabra Carisma. Cuando mis hijos fueron alumnos de Escolapios todo era Calasanz, no había otro santo en la corte celestial, nos mudamos a Madrid y todo fue Pedro Nolasco. Olvidamos el agua de Soria y bebimos el agua de Pedro Nolasco.

El Evangelio de Jesús no es un Carisma más, no es un REMIENDO para cubrir la humana es la escasez.

Todos, frailes y monjas, quieren “compartir” su misión, su carisma, su negocio, necesidad más fisiológica que espiritual, más por sobrevivir que por miedo al fracaso. Tarea necesaria y egoísta.

Los no religiosos, los que no han profesado los votos de castidad, pobreza y obediencia, los laicos, los barnizados con el “aroma, el aura, el ser” de los Fundadores.

Compartir, pero ¿con quién? Los laicos ya son dueños del negocio, la misión no se comparte, se lleva dentro y se vive. Los religiosos en sus cuarteles de invierno curan sus heridas, se cuentan las viejas batallas, escriben y leen las crónicas de un pasado glorioso, escriben sus memorias y dejan que los LAICOS monten su show con la bendición de los CEOs.

“Junto a los canales de Babilonia nos sentábamos a llorar, acordándonos de Sión.

Nos pedían cantos y alegría pero ¿Cómo cantar al Señor en tierra extranjera?”