El
año 2023, año de Leonor, de Javier Milei, de Carlos III, de Rubiales y su beso,
de Fiducia Supplicans... pero sobre todo el año del calor y las calores, 68.292
Visitantes, a sabiendas, por curiosidad o por casualidad, llamaron a mi puerta,
siempre abierta, “come as you are”, no cita previa required.
En las tiendas de Zara, un dependiente sonriente, pegunta a los visitantes:
¿Puedo ayudarle?
Gracias, sólo quiero curiosear para saber quién viste a mis colegas, contesto.
En mi portal no hay candados ni dependientes. Se entra, se curiosea, se apropia
de lo que le gusta y se larga.
De los 68.292 Visitantes sólo conozco unos pocos, tienen nombre y rostro, y no
son escolapios, nadie es profeta en su tierra, leo en los libros sagrados.
Internet, continente digital por el que todos deambulamos distraídamente, es
como el vagón de metro en las horas punta, apretaditos, espalda contra espalda,
acobardados, ignoramos al vecino y optamos por convertirnos en lo que de verdad
somos, invisibles.
“El hecho de que tengamos que pasar de largo sin mirarnos no es culpa exclusiva
de la cámara. Apunta más bien a la falta de mirada por principio, a la ausencia
del otro. El digital nos aleja cada vez más del otro”. Byung Chul Han
Los Visitantes que entran en mi portal no tienen nombre ni rostro, no sé lo que
buscan ni lo que roban, ladrones somos todos.
Olvídense del ojo de Dios, miren al ojo de Google, contador de todos los clicks,
acumulador de datos, conocedor de todas las citas, favoritos, likes y pecados
colorados de cada usuario.
Google me ha informado del número de Mis Visitantes, no me ha mostrado sus
rostros, no me ha dicho sus nombres, ley de confidencialidad de datos, pero sí
me ha enviado la lista de los países donde se ubican esos 68.292 Visitantes.
Los cinco continentes envían sus emisarios a mi portal. Norteamérica, 32017
Visitas.
Sudamérica 17246. Europa 16610. Asia1778. África 244. Oceanía 194. Termina la
lista con una N.B. que dice: Sin determinar 23.
Me imagino a los funcionarios del amurallado Continente Vaticano, atascados y
cabreados con los informes y los contrainformes de los obispos africanos sobre
el documento del cardenal Fernández, tan polémico, tan fronterizo, tan aceitado,
tan masajeado y bendecido con bendiciones no litúrgicas. Los coreanos,
adoradores del padre fundador y del hijo en misión, no salen del bendito ghetto.
Echo en falta a los nórdicos, tan altos, tan rubios, tan ensaunados, echo de
menos a los turistas digitales, sin memoria, desfilando borreguilmente por
lugares, “infierno de lo igual”...Echo en falta mi sombra, ¿soy como el
personaje de la Ciudad y sus Muros inciertos?
Yo, en mi cubículo, soy yo y mis eyaculaciones precoces con encanto. Son tantas
las cosas, hasta una hoja en blanco, que me ponen horny!
El P. Ermelio Chasco Sch P. hablaría de rebuznos, todo son rebuznos, los hay
agudos, graves, aflautados, melifluos, cálidos, fríos, cortos, peneanos...Hay
quien rebuzna ante una cabra y otros ante una flor o una estrella. Ay de los que
no rebuznan.
Años atrás, Mis Visitantes me agradecían, me pedían “moniciones” para la
celebración de eventos familiares o me criticaban en la sección De Nuestros
Lectores.
Hoy, saturados de tanto deambular por el mundo digital, turistas aburridos, han
perdido el aroma del camino, usan y tiran.
68.292 conexiones, 0 relaciones.Yo, aislado y solitario, rumio lo humano y lo
divino en mi cubículo, mientras ustedes, surfean redes y mares, en sus
cubículos.In the meantime mantenemos la distancia social, echamos en falta el
contagio, contagio salvífico.
Yo seguiré creyendo en la sentencia del filósofo: “Es preferible no saber nada
que saber mucho a medias. Es preferible ser un necio por propia cuenta que un
sabio con arreglo a pareceres ajenos”.