El
retablo de la iglesia de los santos Justo y Pastor de Noviercas, esbelto y
majestuoso, visible desde la pila benditera, joya románica, situada a la entrada
del templo, ostenta dos grandes estatuas de dos grandes pecadores. Sorprenden e
intimidan. De niño las miraba con temor y temblor y la explicación de la
catequista alimentaba el miedo con un poco más de fuego.
A la parte izquierda del retablo, un San Jerónimo furibundo empuña una gran
piedra en la mano dispuesto a golpear su pecho mientras entona el Mea Culpa, Mea
Máxima culpa.
A la derecha, María Magdalena, perdonada su harlotry, tiene un aspecto serio y
sereno. Ambos son los santos de mi infancia.
El día 31 de octubre de 2025, leía en el XL Semanal de ABC la columna de Arturo
Pérez Reverte titulada SANTOS COMO DIOS MANDA.
“El otro día me dio por mirar el expositor de estampitas”. “En el cole estudié
Catecismo e Historia Sagrada”.
En un ayer lejanísimo coleccionabamos estampitas de santos, aún hoy las señoras
nonagenarias al acostarse besan su montoncito de estampitas y se encomiendan a
sus santos de toda la vida..
Los niños de hoy sin Catecismo y sin Historia Sagrada coleccionan otras basuras.
Los santos que Pérez Reverte conoce son “los gladiadores de Dios, viejos
caimanes, profesionales serios”: San Lorenzo, el de la parrilla, San Sebastián,
el de las flechas, Santa Águeda, la de los pechos en bandeja de plata, San
Apapucio obispo, éste seguro que no lo conoció en el Catecismo, sólo lo conoce
Google…
Biografías noveladas para edificación del pueblo, para ahuyentar el pecado, para
distraer a la gente con piadosidades intrascendentes.
Pérez Reverte, “en su laica ignorancia”, aprendió poco catecismo en el cole,no
menciona en su columna al Tú Solo Santo, Jesucristo, el único Santo como Dios
Manda, el único santo “a quién tiene que confiar el alma cuando le toque dársela
a quien se la dio”.
Su vida no ha sido contada por Homero, sí cantada en La Pasión de Jesucristo por
Mel Gibson.
Drama de Jesús, “sudor, miedo, latigazos desalmados, sin número, y un sarcasmo
final que desarmaba a sus verdugos”, y drama de toda la humanidad. “Cristo sigue
en agonía hasta el final de los tiempos” afirma Pascal.
La buena noticia, catecismos aparte, es que no necesitamos la ayuda de los
“santos clásicos” ni la de los “santos niñatos con sudaderas y powerpoints.
Mira la estampita del Tú Solo Santo. Todas las demás están de más.
Celebrábamos ayer la Fiesta de TODOS LOS SANTOS, en ese TODOS estamos también
TODOS nosotros.