¿Dónde
estabas cuando cimenté la tierra?
Cuéntamelo, si tanto sabes. Job 38,4
Dios, creador y dueño de este “spaceship called Earth”, en palabras de Victor
Glover, astronauta del Artemis II, le dice a Job “cuéntamelo, si todo lo sabes”.
Dios le toma el pelo y le tapa la boca con una larga batería de preguntas,
letanía retórica y poética, a la que no puede responder. Y Dios se rió con toda
el alma.
“Job se detuvo a tiempo: un paso más y ni Dios ni sus amigos le habrían seguido
respondiéndole”.
“Es cierto, hablé de cosas que ignoraba, de maravillas que superan mi
comprensión…te conocía sólo de oídas”. Job 42,3
Durante las vacaciones de Pascua, cuatro turistas supermotivados y
superpreparados, con poderes espaciales , comisionados por la autoridad y con
sus bendiciones laicas, fueron enviados a los arrabales de la tierra.
La Luna, arrabales de la tierra, blanca, azul, roja, creciente o menguante, es
nuestra vecina. La saludamos por la mañana y por la tarde y hasta los lobos
sueñan con ella.
Tan visible, tan cercana, tan musical, Clair de Lune, tan poética y tan
manoseada, no tiene nada de especial.
Job, el que calló, podría citarla como testigo de sus mil quejas.
El Gran Universo en continua expansión, Dios infinito e insondable nos envuelve
y nos silencia, sólo tenemos dinero y un spaceship para ir a los arrabales de la
tierra donde los relojes marcan la misma hora.
En un futuro próximo, los hombres en lugar de perderse en Las Maldivas, podrán
perderse, eremitas espaciales, en la cara oculta de la Luna, sin ángeles, sin
búhos, sin mariposas…aburrimiento lunar.
“In all this emptiness -this whole bunch of nothing, this thing we call the
universe”, “en todo este vacío, este enorme montón de nada, esta cosa que
llamamos universo” tan lejos de la tierra…..musita Victor Glover.
Los cuatro astronautas, alojados en su spaceship, desde lo alto, miran a la
tierra toda llena, ese montón de cosas que llamamos nuestro planeta con su
geografía, su historia, sus doctrinas, sus libros y sobre todos los libros, el
Libro, la Biblia.
¿Se imaginan ustedes cuatro americanos en el spaceship sin una Biblia?
Victor Glover, entre sus provisiones para el viaje, no olvidó la Biblia y
convertido en predicador inspirado, nos recordó los dos versículos más
importantes del Libro.
“Amarás al Señor tu Dios, con todo tu corazón y con toda tu alma”, Deuteronomio
6,4.
“Y amarás a tu prójimo como a ti mismo”. Levítico 19,18
Reid Wiseman, a la hora del mayor silencio, abrió el libro de su vida y
emocionado recordó a Carroll, su esposa. Y más que de predicador inspirado,
ejerció de ministro enamorado y bautizó dos cráteres, salen del anonimato, uno
fue bautizado con el nombre de INTEGRITY, nombre del spaceship, y el otro con el
nombre de CARROLL, nombre de la esposa del oficiante.
Hoy, sólo dos nombres flotando en el aire, pero mañana, en el próximo viaje, dos
placas gigantescas de oro, legibles desde el spaceship called Earth, taparán sus
bocas mudas.
Fin del viaje. Welcome Home. This is the place to be, to live, to be amazed, to
worship, to love, to beget… Dejemos los arrabales de la tierra para las nubes y
los vientos y para los doce dioses del Olimpo y sus secuaces.
De momento yo me quedo con Las Maldivas, sé que me queda un viaje espacial
maravilloso, más allá de la Vía Láctea, más allá de todo lo creado, God’s Planet.
Aleluya.