“He aquí que también a los romanos los ha invadido la vana afición por aprender
cosas innecesarias. Hace pocos días oí a uno que contaba qué cosas había sido
cada uno de los generales romanos el primero en hacerlas: Duilio fue el primero
que venció en una batalla naval; Curio Deutado, el primero que llevó elefante en
un triunfo…
Tal erudición no va a resultar provechosa, pero es capaz de entretenernos con un
contenido banal, pero atractivo”.
Séneca Aun concediendo que todos esos hechos sean ciertos, las virtudes cantadas
calificadas de heróicas y los protagonistas reales y existentes, ¿por eso son
dignos de una escayola, de un título o de una biografía novelada?
“Nadie se acuerda de los antiguos, y lo mismo pasará con los que vengan; sus
sucesores no se acordarán de ellos”. Eclesiastés 1,11 “En realidad, nadie se
acordará jamás del necio ni del sabio, ya que en los años venideros todo se
olvidará” Eclesiastés 2,16
El Qohelet lo tiene claro, después de estudiar y experimentar todo lo que esta
vana existencia bajo el sol nos ofrece, sólo queda el olvido y el silencio.
Ciertamente la Palabra de Dios tiene páginas más optimistas y más consoladoras
que las del Libro Del Eclesiastés, pero, en su brutalidad pornográfica, el
Qohelet no anda errado y sus afirmaciones son tan Palabra de Dios como las de mi
profeta Isaías.
Qohelet, te tengo entre mis favoritos. Yo pienso en ti y tú en mí.
Los romanos del tiempo de Séneca y los zaragozanos de hoy, invadidos por la vana
afición, malgastan su tiempo y quieren que malgastemos el nuestro recordando
cosas innecesarias, chismes, mercancía de mercadillo y de verduleras.
La paja de la cotidianidad, colada diaria o semanal, arde y reducida a cenizas
se olvida.
Empaquetada y guardada en una caja fuerte “es capaz de entretener con un
contenido banal, pero atractivo” al dueño de la llave y a los cazadores de
viento.
Las gesta, las heroicidades, las grandes virtudes…todo lo que debió escuchar y
recibir en vida y no recibió, lo guardamos para el día del elogio final.
El pasado, tarde o temprano, se venga y el pasado reprimido causa depresión.
Gracias a Dios no tenemos los ojos en el cogote para mirar hacia atrás y ser
rehenes del pasado, los tenemos en la frente para mirar hacia delante porque
somos futuro.
Todos tenemos dos fechas lapidarias, la del nacimiento y la de la muerte. La más
gloriosa, según el Qohelet, es la última. No necesitamos más.
Algunos personajes, por haber sido los primeros que…por haber sido más sabios
que…o más santos que… necesitan muchas más fechas que los demás mortales.
Y esos personajes siempre encuentran un “negro” que rellene el hueco existencial
entre la primera y la segunda fecha. Rellenar ese hueco, con fechas y materiales
de derribo, lo llaman escribir una biografía.
Si de hombres de Iglesia o de fe se trata, su hueco existencial se rellena con
virtudes heróicas, con una piedad exquisita, con grandes tentaciones vencidas,
con total olvido del yo… Género literario, -vida de santos-
La finalidad de la biografía condiciona toda la narración, no se trata de la
vida de un hombre sino de la vida de un santo en la que hubo abundancia de
pecado, pero sobreabundó la gracia.
El foco de la santidad ilumina el lado bueno, guapo y amable de su vida. La cara
oculta de la luna, invisible al ojo humano, es velada por la misericordia
divina.
Las ESQUELAS de los periódicos son la Biografía total, sin materiales de
relleno, de algunas personas. La inmensa mayoría, curas incluidos, se quedan sin
la biografía total, sin la esquela en el periódico.