“Pero
sólo el hombre es para sí mismo una carga pesada.
Y esto porque lleva cargadas sobresus hombros demasiadas cargas ajenas.
Semejante al camello, se arrodilla y se deja cargarbien”.
En la España vaciada, -y por vaciar- digitalizada y perfumada con “212 hombre”
de CarolinaHerrera, la expresión “jurar como un carretero” está discontinuada.
Desaparecidos los carros, las carretas y los carreteros, mulos y mulas, ya no
hay a quien darlatigazos, a quien jurar y blasfemar.
El nombre de Dios está menos vociferado.
Dios ha muerto un poco,su nombre ya no se invoca en vano y hasta las campanas
han dejadode sonar y convocar.
Dios, el único ser absolutamente necesario, blasfemado, calla y nadie lo
defiende.
España, Spain is different, a pesar de todo, sigue siendo el país de “me cago
en…todo.
El vocabulario de los jóvenes, ayunos de religión y de objetos sagrados, hijos
de la laicidadmás extrema, ni juran ni blasfeman, cultivan el cuerpo, su templo
es el gimnasio, su alma, trajede primera comunión, se ha quedado pequeño y fue
al contenedor de Cáritas.
Los insultos religiosos, meapilas, beata fariseo…por pura ignorancia, están en
retirada.
Hoy somos muy sensibles a los insultos machistas y racistas.
En el patio de las escuelas, los muchachos intercambian los “gilipollas” como si
de cromos setratara.
Nadie pone el grito en el cielo, nadie apela a la autoridad paternal o escolar,
se dan y sereciben como trofeos y punto.
Los estudiosos de los insultos han recogido más de ocho mil y afirman que
“gilipollas” es el reyde los insultos en todas las naciones y autonomías del
país.
Los niños están al día.
En el Campo de Futból.
Nunca el analfabetismo se hizo millonario, pero el negocio del futbólmueve más
millones de Euros que todos los Casinos de las Vegas y sus
protagonistas,endiosados, cagan Euros con los que compran Rolls-Royces,
Lamborghinis, Mercedes y otrasmuchas baratijas en Ibiza.
Les encantan las portadas de los periódicos, son famosos y venerados imparten
másbendiciones que los curas.
No son meapilas y no han oído nunca: “si te insultan, ora por los que te
insultan”, “si te peganen una mejilla, pon también la otra”.
Pero sí son muy sensibles, enfermizamente sensibles, alos adjetivos con que su
feligresía boba entona la letanía de sus éxitos o de sus defectos y desus
colores.
En el Campo de Futból los árbitros, de generación en generación, han sufrido los
mayoresinsultos en la asamblea futbolística, palabras gruesas, a las que
sabiamente y pacientemente,hacían oídos sordos, era parte del guión, propina no
deseada.
Insultos a mí!.
Los futbolistas, trabajadores importados y “cualificados”, ameritan un trato
especial.
Tienen pelo“malo”, piel fina y oídos perfectos.
Sus lamentos, sensibilidad ambiental, cambio climático lingüístico, amplificados
por las ondas ylas redes sociales, se convierten en bostezos impertinentes.
En la liturgia de la iglesia los amenes, los aleluyas, la glosolalia y los solos
inspirados sondistracciones necesarias del Espíritu.
En la liturgia futbolística, los gritos, los abrazos, los insultos blancos,
colorados o negros, berreadominical, son parte integral, parte del show total.