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Inmigrantes

P. Félix Jiménez Tutor, escolapio.....

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Recuerdo a mis feligreses, católicos de cuna, católicos laodiceos, más seguidores de Santiago, el “hermano de Jesús”, que de Pablo, el predicador de “la libertad de los hijos de Dios”, que en la asamblea litúrgica dominical, todos somos “ilegales”.

Sí, ilegales, a pesar de tener todos los sellos, porque pertenecer exige más que sellos y pólizas oficiales.

Ilegales, todos pecadores de palabra obra y omisión.

El pecado, “necesario fue el pecado de Adán”, Inevitable el pecado de los más santos, Querido el pecado, el tuyo y el mío.

“España necesita 25 millones de INMIGRANTES (legales o ilegales) para sostener las pensiones”. Titular de impacto en el Heraldo de Aragón.

Sé que necesita INMIGRANTES, lo constato a diario. Mi peluquero es nicaragüense y Adventista, mi podólogo es chino, mi taxista es venezolano, mi camarera es colombiana…

¿pero cuántos?
En las puertas de las iglesias leo siempre la misma invitación: ALL are Welcome. Todos Bienvenidos. Y deseo que el Templo se llene de Ilegales, de pecadores, de Inmigrantes, de todos los colores y tendencias.

La Iglesia es el único lugar donde el cartel: “Reservado el Derecho de Admisión” no existe. No se exige pasaporte, no hay bouncers sino ujieres que te acogen y acomodan.

Si los Inmigrantes son tan necesarios ya pueden empezar a abrir las puertas para acoger a esos “25 millones” de Inmigrantes legales e ilegales, su humanidad los legaliza, no un papel con sellos y pólizas.

La vieja Europa, la natalidad acojonada y la mortalidad en stand-by, -la novela de Saramago, “Las Intermitencias de la Muerte resulta profética”, necesita Inmigrantes ilegales de toda raza, lengua, pueblo y nación hasta formar el gran arco iris postdiluviano.

La Iglesia, casta y meretriz, triunfante y humillada, rica en piedras artísticas y en piedras vivas, museo de virtudes y cueva de bandidos, sufre agotamiento seminal, envejecida, engendra algún sacerdote a su pesar.

“Tengo otras ovejas que no son de este redil”, dice el Señor.

Si las del redil no tienen pastores, ¿qué será de las que no lo son?

El cura, en la España rural, es el funcionario que hace algún funeral y se deja ver el día de la Fiesta del pueblo. Los pocos lugareños que quedan, sorprendidos, son visitados por un cura africano, colombiano, polaco…Estos curas, Inmigrantes cualificados, alivian la escasez vocacional.

Para los negocios de la vida: enfermedades, alimentos, diversiones… los habitantes de los pueblos se desplazan con frecuencia y gusto a la ciudad o al pueblo vecino, pero para las cosas del espíritu y de la fe, pobres de espíritu, no mueven un dedo.

Numerosos conventos de frailes y de monjas se han cerrado en estos diez últimos años, los que se han salvado del cierre y de la venta se debe a la inmigración ilegal de ultramar que lejos de solucionar el problema, prolonga la agonía.

La Provincia Escolapia de Austria ya feneció. Un grupo de Escolapios de Camerún la okupan ahora. ¿La resucitarán? I am doubting Thomas.

Ayer fuimos emigrantes ilegales, llenamos el mundo, llevamos el Evangelio, la lengua, la arquitectura…hoy, inmigrantes ilegales vienen a pagar la deuda.

“Imagine there’s no countries,
It isn’t hard to do
Nothing to kill or die for
Living life in peace.
And the world will live as one.

Todos inmigrantes, todos ilegales, hasta que lleguemos a la ciudad cuyas “puertas no se cerrarán, pues allí no habrá noche, y llevarán hasta ella la gloria y el honor de las naciones”.
Ap 21,25