Hubo
un tiempo, bendito tiempo, en el que los religiosos de la Provincia de Aragón
podían no sólo pensar sino que además podían expresar, !qué lujo!, su
frustración, sus ideas, sus deseos y sus críticas en la Revista PERALTA.
Los editoriales de PERALTA, bien pensados y mejor sazonados, cubrían temas de
interés o celebraban personas dignas de ser mencionadas y reconocidas.
Las “jeremiadas” del P. Ermelio Chasco eran llamadas a la sensatez perdida, a la
espiritualidad monástica y a la teología perenne.
Muchos son los escolapios, incluidos los de ultramar, que se han hecho presentes
en la Revista PERALTA.
La sección Noticias de las Comunidades, cada comunidad tenía su reportero,
hacían presentes a sus hermanos narrando los grandes y pequeños acontecimientos
locales y comunitarios.
La Revista PERALTA era todo un acontecimiento esperado y comentado.
Con el matrimonio express, sin noviazgo, sin experiencias matrimoniales previas,
arreglado por los hombres, se acabaron muchas cosas, se acabó la Revista
PERALTA, se acabó, no el gosipear, sí el pensar.
Ahora en las comunidades que quedan, pocas y menos comunitarias, de las tres ces
clásicas: capilla, cuarto y comedor, sólo queda la c de comedor y a deshoras. El
pasado, espejo retrovisor, largo y rico llena la conversación, el futuro no
existe, no se barrunta.
Los archiveros de las Congregaciones religiosas, recluidos en los cementerios
del pasado, revisan papeles amarillos y re-dicen con tan poco entusiasmo lo que
otros dijeron mejor que no producen orgasmos que engendren un futuro mejor y más
explosivo.
Hubo un tiempo sagrado, vocacional, gratuito, sin más recompensa que la de la
vocación vivida y entregada, tiempo escolapio.
Hoy hay un tiempo laboral, profesional, negocio que hay que salvar a toda costa.
Hoy los frailes, vinculados por el wasap, emiten monosílabos, manos de Durero,
copas vacías, labios sonrientes, ramitos de flores artificiales, soles aztecas…
poluciones ambientales, videos re-enviados muchas veces, informaciones
inevitables, levedad informativa…
En los Templos han entrado los vendedores. Hay que hacer caja.
Del “club de los ecónomos” de ayer hemos pasado al “ministerio de los ecónomos”
de hoy, se ha creado una “empresa” y una ONG, se arrienda el Templo para eventos
pirotécnicos para “hacer caja”, se ha pasado de una S.A. a otra S.A. y ellos
hacen caja.
Mi deseo para el 2026, recién estrenado, sería dar voz a los religiosos
escolapios y escuchar sus lamentos, sus alegrías y sus sueños antes de que se
ponga el sol, rojo y luminoso atardecer. ¿Una Revista PERALTA 2?