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El Descarte

P. Félix Jiménez Tutor, escolapio.....

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No sabes ni tener las cartas” me gritaba cabreado mi pareja de guiñote. “Lo importante en este juego es el descarte. Descártate, que ya te descartarán”.

Las personas somos naipes de los que la sociedad o las instituciones tienen que descartarse.

Antonio, vagabundo sin apellidos, viste ropas de cuarta mano, calza zapatones de payaso y huele mal. Domingo tras domingo mendiga unas monedas a la puerta de la iglesia, compró el puesto hace más de treinta años y ahí ha envejecido. Los párrocos van y vienen, pero Antonio permanece. Admirable fidelidad.

Antonio lee el Heraldo de Aragón en el bar y me entrega las malas noticias de la cristiandad: un Cardenal encarcelado, bendiciones gays, curas fallecidos, fornicadores conocidos…

Ahora ejerce de conserje y me abre las puertas para despedir a los feligreses al final de la misa.

Ayer, al despedir a los fieles, me dijo entre risas tristes “ya puede despedir a los del geriátrico”.

La iglesia, un geriátrico, los descartados, p…. viejos, dice por lo bajines.

“Hoy”, escribe el Papa Francisco, “se promueve la cultura del descarte. No se trata del fenómeno de la explotación de la que algunos son víctimas, sino de algo nuevo: la exclusión. Con la exclusión quedan los mayores tocados en su misma raíz: la pertenencia a la sociedad (o a la institución) en la que vive. Ya no están en ella abajo o en la periferia, sino que están fuera… .. Los excluidos son los desechos sobrantes”.EG53

Son muchos los que sufren el síndrome del jubilado, del descartado. Desde el sofá sueñan con la jubilación liberadora. La sociedad planifica su tiempo de ocio, actividades por tierra, mar y aire, cruceros, bailes de salón y cine por 2 euros…

Pero para muchos la jubilación soñada se convierte en alucinación, en desrealización, en la maldición del descarte, eres descartado, no necesitado para nada, eres un fardo en el crucero del que hay que deshacerse, cuanto antes mejor. Y mejor el sofá de siempre que el oleaje marítimo o terrestre. A mí que no me reciclen en el punto limpio.

Los viejos, perdón, los mayores descartados en jardines de infancia, anestesiados con pastillas de colores y sabores, con bastones o andadores siguen siendo, a pesar de la piadosa literatura, unos p ... .viejos.

Optimizados ya no producen,
Consumidos ya no consumen,
Agotados viven desaceleradamente,
Descartados gimen con gemidos inenarrables,
Santificados ya no pecan.
En mi final está mi principio.

Llegado el Reciclaje Final ya no soy un descartado, soy un amado, un todo en el TODO.

Los frailes y las monjas, abandonadas las austeras celdas de sus grandiosos conventos o colegios, se amontonan en las Residencias de Mayores.

Apartados del ministerio, sin tareas que realizar, sin las turbulencias del ajetreo terrenal, sin sueños, sin visiones, viajan por el túnel de la oscura rutina, el reloj biológico y las incomodidades y mortificaciones del descarte institucional y de los prójimos tan poco próximos nublan o alegran el insustancial existir.

Hora del Nunc dimittis. Las 10 Palabras, Decálogo olvidado, Dios ya no manda nada, la Obediencia queda vaciada.

“En verdad quien poco posee, tanto menos es poseído. Alabada sea la pequeña Pobreza”. Alabada sea la pequeña Dieta recomendada y aprobada por el dietista y bendecida por el ecónomo provincial.

La Castidad, en espera del orgasmo místico con efectos secundarios incluidos, garantizado por el Cardenal Victor Fernández, es un mar sin espumas y en total calma.

Descartado, pero pensante.