La
cultura del cuerpo, imperio de lo funerario, es una religión más: keep fit,
personal coach, Viva Gym, Tai Chi, senderismo, piscinas climatizadas, saunas,
masajes orientales, finales felices...
Ustedes saben mucho más que yo de artes marciales y de cómo mantener el cuerpo
en forma.
Sobre estos propósitos físicos no tengo consejos que darles. Niños y jóvenes,
mayores y viejos, hombres y mujeres están perfectamente equipados y enterados
para tomar los propósitos más sabios y apropiados. Y seguro que los han tomado.
Pero también estoy seguro que ustedes no han hecho ningún propósito para
mantener su vida cristiana en estado de alerta y no han conectado con su coach
espiritual, el Espíritu Santo, para que les guíe en las turbulencias mundanas y
carnales.
10 PROPÓSITOS PARA EL 2026
1. Leeré la Biblia de la A a la Z. La Biblia no es un libro de “santos”. Es Un
libro de pecadores, sobre usted y para usted. Se escandalizará, se reirá,
protestará. Dios es también, a veces, escandaloso. Marción de Sinope,
escandalizado y blasfemando, de un plumazo, eliminó todo el A. T.
2. Haré mis deberes. Please, do your homework. No iré a Misa sin haber leído
previamente las lecturas.
3. Seré puntual. La puntualidad es la cortesía del alma para con Dios que nos
convoca y para los hermanos con los que celebramos.
4. Seré más generoso. Las colectas “imperadas” y las dominicales son necesarias.
Dios no necesita su dinero, pero los hermanos pobres y el templo sí lo
necesitan.
5. Responderé no sólo con fe sino también con voz fuerte y clara en el diálogo
litúrgico. Dios quiere escucharle.
6. No me contentaré con no hacer “nada malo”, haré “algo bueno”, algo útil para
la comunidad, la sociedad y para la iglesia.
7. Dejaré el móvil en casa o lo pondré en modo de avión. Que sea Dios quien me
interrumpa, no mi hija o mi marido preguntándome ¿dónde estás?
8. Leeré un libro de espiritualidad. Les recomiendo algunos de los que yo he
leído:
Las Confesiones de San Agustín.
Martes con mi viejo profesor de
Mitch Albom.
Los cuatro amores de C.S. Lewis.
Regreso del hijo pródigo de Henri
Nouwen.
9. Saludaré a las personas de la asamblea. No somos una asamblea de extraños
sino de hermanos. Me sentaré en los primeros bancos de la iglesia.
10. Saludaré todos los días a Papá Dios rezando, despacio y en voz alta, un
Padre Nuestro.
11. Me interesaré por las actividades diocesanas leyendo IGLESIA EN ARAGÓN..
Más de uno de estos PROPÓSITOS debería estar siempre presente en nuestra Agenda.
Ojalá
se animen a tomarse en serio alguno de estos y otros más personales y urgentes
para usted.
En la vida cristiana no hacer propósitos es señal de desconexión con nuestro
destino final, con Dios. No hacer nuevos propósitos es el primer fracaso.