Desconocemos
el año, el mes, el día y la hora en que Jesús vino al mundo, el Gran Astro,
bendito sea, le asignó el 25 de diciembre.
Dale un shake a tu rutina, déjale que venga cada día a tu corazón.
Ignoramos el año, el mes, el día y la hora en que vendrá, Su Segunda Venida, en
gloria y majestad.
Dale un shake a tu rutina, sorpréndele y déjate sorprender. Be ready. Semper
Fidelis.
Olvidate, el día lo amerita, de la misa de las 7:30 de la tarde.
Dale un shake a tu rutina y acude a la Misa de Gallo, Midnight Mass, a las 12,
hora en la que los ángeles y las estrellas cantan Noche de Paz.
Di no a la Cena Pantagruélica.
Dale un shake a tu rutina y cena en el albergue con los homeless.
No practiques la elegancia social del regalo, sé tú el regalo.
Dale un shake a tu rutina y no visites el Corte Inglés y sus semejantes.
¿Y el arbolito nevado y sus bolitas rojas y doradas y las lucecitas
parpadeantes? Quémalo, es uno de los inesenciales de la Navidad.
Dale un shake a tu rutina y en el silencio contempla lo esencial, el MISTERIO,
la Palabra hecha carne, Jesús, la Navidad.
¿Y los peces en el río y el 25 de diciembre fun fun y las barbas de San José y
Mariah Carey?
Dale un shake a Mariah Carey y canta “All I want for Christmass is JESUS”.
Deja en la estantería los libros de autoayuda y el último bestseller.
Dale un shake a tu rutina y mastica y digiere el profeta Isaías, premio Nobel de
literatura a título póstumo, ”porque un niño nos ha nacido, un hijo se nos ha
dado”, noticia cierta y segura que el profeta anuncia con gran antelación.
Siglos más tarde Lucas nos anuncia “y encontraron a María y a José y al niño
acostado en el pesebre”. Lc 3,16
Si te aburres, evita la fácil evasión y las colas ante las cajeras, no busques
alivio en la superficie: vídeos enlatados y villancicos insulsos y atracones de
series.
Dale un shake a tu rutina y busca el aburrimiento necesario y profundo, el que
te lleva a tu interior y al encuentro con el Otro.
Dale un shake a tu rutina y, sin que sirva de precedente, este año haz memoria
de Jesucristo en la cena de la familia en Nochebuena. Como dice el omnipresente
anuncio neoyorkino, If you see something, say something. Brinda por el recién
nacido. Nómbralo.
Jesus is the reason for the season. Contundente, total, esto dice el Amén.
La Primera Navidad, la original, fue desnudez y silencio, lo demás es pequeña
literatura y alta teología, no apta para la inmensa mayoría del pueblo fiel.
Dale un shake a tu Navidad y quítale el maquillaje de siglos que cubre su
rostro, ojalá descubras la Navidad original, la que nadie presenció, la que
todos deberíamos vivir.