“There
is no free lunch in America”, “nada es gratis en América”, espíritu y traducción
de esta afirmación.
El filantropismo es una cuasi religión en América y las propinas son el
filantropismo de los menos favorecidos. En Zaragoza voy a dar una unción de
enfermos y me pueden dar las gracias, en NYC me dan un cheque, a nombre de la
iglesia, por valor de 500 dólares.
Para ser miembro de algunas iglesias, condición sine qua non, compromiso de dar
el diezmo. Una misa, en mi iglesia, cuesta 20 dólares y un funeral con velorio,
misa y organista cuesta 500 dólares.
Las parroquias, todas tenían su escuela parroquial, dirigida académica y
espiritualmente por las religiosas, presencia presencia presencia santa y
generosa, han engendrado y preservado la fe de generaciones y generaciones de
emigrantes irlandeses e italianos.
Hoy, las monjas y los frailes desaparecidos,verdaderos faros de espiritualidad y
de religión, han desaparecido también las escuelas parroquiales. Razones
económicas, las monjas eran muy baratas, los profesores seglares, de todo
pelaje, son muy caros.
En New York quedan unos cuantos High Schools, de solo varones y de solo hembras,
muy acreditados y muy caros.
La matrícula en Convent of the Sacred Heart cuesta 67.520 dólares al año. St
Francis High School, en la calle 16 West de Manhattan, cuesta 27.000 dólares. La
excelencia se paga.
La “enseñanza concertada” (o por concertar), invento ibérico, ni existe ni puede
existir en América. Como dice el logo de Soria, “Ni te la imaginas”.
Mes de Abril, se abre la veda en Aragón. Los colegios abren sus puertas, todos a
la caza del niño.
“Vengan a conocernos”. “Educamos con el corazón”. “Cuatro idiomas, felicidad
baja en calorías, sin edulcorantes, sin gluten”.. memeces, cursilerías mil a las
que nadie presta atención. Exhibición de todo lo que creen tener y muchas
escuelas, para no espantar al personal, callan lo que de verdad tienen, su
esencia, su razón de ser.
La decadencia de una institución se palpa cuando los suplementos vitamínicos
para sobrevivir, voluntad de durar, se convierte en obsesión. Nos engañamos y
engañamos a la clientela fingiendo prosperidad.
Es un hecho, los media nos lo lo recuerdan día tras día, las clarisas se van de
Villalobos, los franciscanos cierran su colegio y su iglesia, se vende convento…
hasta los feligreses me preguntan, ¿cuánto tiempo nos queda?
Si la vida religiosa es cuestión de números ya no nos queda cuerda ni para el
suicidio. We’re at the end of the rope. La escuela de curas, pero sin curas.
¿Quién salvará la escuela concertada? El estado puede seguir pagando la
enseñanza obligatoria y el bachillerato, pero el plus de alma, de espíritu y de
trascendencia no lo insuflará ni el dinero ni los profesores seglares más
pendientes de su salario que del uniforme de la empresa.
Los "bueyes sementales” desaparecidos, la escuela concertada (la de curas)
terminará siendo tan laica como la pública. Ya ha pasado. Casos haylos.
En la escuela católica hay mucho intrusismo y sin arrestos para privatizarse, se
disfraza de modernidad, de mundanidad y entierra su “talento”, su ser, camufla
su misión para no perder clientela y carente de parresía evangélica no explicita
la misión para la que fue creada.
Los hombres no sólo mueren por su soberbia y desobediencia, sino que merecen
morir.
La escuela concertada domesticada y castrada, más obediente a su pagador que a
su Señor, pecado de omisión, si no merece morir, sí necesita escuchar el eterno
“Ay de vosotros, fariseos y escribas, hipócritas que”...