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Bendiciones sin más

P. Félix Jiménez Tutor, escolapio.....

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Siempre hay algo de demencia en el amor. Pero siempre hay también algo de razón en la demencia”.

“El Señor te bendiga y te proteja, ilumine su rostro sobre ti y te conceda su favor.
El Señor te muestre su rostro y te conceda la paz”.

Bendición hermosa del Libro de los Números que proclamamos todos los uno de enero y con la que yo bendigo a mis feligreses.

En España, país de devociones y procesiones, nadie me pide Bendiciones.
En NYC, terminada la misa y en la calle, son muchos los que necesitan y piden una Bendición.

Bendecir una barriga, un brazo enfermo, un hijo, un viaje a dominicana, una pareja a distancia…Bendiciones, delante de todos y para todos, sin preguntas, a santos y a pecadores, Bendiciones en el hospital a católicos, a judíos y gentiles incluidos, invitación a vivir la amistad de Dios y a vivir bajo su protección.

Naomi e Ismael, años viviendo juntos, desconocidos para los feligreses, procesionan con los comulgantes, no para pedir la comunión, sólo piden una Bendición para que Dios alimente su amor y su perseverancia en la fe. Creen y quieren “pertenecer” a la familia de los hijos de Dios.

Yo los conozco y los bendigo y sé que Papá Dios se alegra y también los bendice ricamente.

¿Darío,cómo le amanece hoy? Bendecido, me contesta. Bendecido por Papá Dios.

Las Bendiciones, litúrgicas o privadas, públicas o a escondidas, ritualizadas o improvisadas, tienen siempre algo de trabajo forzado, de ejercicio profesional.

El Papa Francisco repite con frecuencia a los jóvenes, “Hagan ruido”, “Hay que armar lío”.

Y la verdad que es él quien no deja de “armar lío”. Su último ruido, y qué ruido, ha sido un ruido teológico, sexual.

El documento Fiducia Supplicans, obra de su amigo el Cardenal Fernández, volcán dormido, sigue escupiendo fuego y azufre, lago de la muerte segunda, y el clero: cardenales, obispos, curas y fieles católicos del mundo, más que indignados, han vociferado su ira y pedido desobediencia y rebeldía.

Unos lo califican de “Bendiciones Blasfemas e Ilícitas”, otros de “abominación” y otros acusan al Papa Francisco de ser “el servidor de Satanás”.

Escarbando en los archivos del Cardenal Victor Manuel Fernández acaban de encontrar y airear un libro que publicó en México en 1998, más leña al fuego que no se consume, “La Pasión Mística. Espiritualidad y sensualidad”.

Experto en sexología, su libro contiene capítulos calientes como: “Orgasmo masculino y femenino”, y “Dios en el orgasmo de la pareja”. El orgasmo místico.

Fiducia Supplicans, su último orgasmo, es asumible a pesar de la indignación y del griterío de los anclados en la teología perenne.

Bendiciones. “Tienes ojos y manos y boca predestinados desde la eternidad a Bendecir. No se Bendice sólo con la mano”. Bendecir con la mano, rito epifánico para los creyentes, es un complemento superficial e innecesario en la sociedad digitalizada.

Las parejas en uniones irregulares o gay no necesitan Bendiciones litúrgicas o clandestinas.

Ayer, un ayer muy lejano, ni la sociedad ni la Iglesia aceptaban estas uniones. Hoy, salidas de los armarios, son bendecidas por la sociedad.

Es hora de que la Iglesia les abra las puertas y las bendiga.

Aleluya. La lista de pecados de Dios es mucho más corta que la de la Iglesia Católica.

Seguimos Bendiciendo piedras, medallas, óleos, campos y cosechas, coches y el Cardenal Spellman de NYC Bendecía bombas y soldados…Bendecir las personas, Bendecir su amor, el amor es siempre sagrado, es más tarea de Dios que trabajo de la mano humana.

Bendecir es mucho más que decir palabras, mucho más que ritualizar y comercializar la presencia de Dios que dignifica y santifica el amor, es dejar que Dios se infiltre en esas uniones y purifique sus corazones.

Nada de lo que es humano me es ajeno. Hasta la liturgia bendice el pecado. Felix Culpa canta el Pregón de Pascua, nuestra mejor Bendición.

¿Estoy yo en regla según Fiducia Supplicans? Preguntan en el confesionario.