Don
Hegesipo, párroco de Noviercas, hombre bueno y santo, vestía con sencillez y
saludaba a todos con sobriedad, las efusiones no entraban en su repertorio,
podía pasar por un hombre más del pueblo. Nunca presumió de nada.
Sus sermones dominicales eran breves, dictados en voz baja, probablemente creía
que lo que decía no interesaba a su auditorio y era verdad.
Don Hegesipo a la hora del café se hacía presente en el Teleclub y echaba la
interminable partida de guiñote. En opinión de sus compañeros de mesa, que no de
misa, “era muy bueno con las cartas”.
Hoy ya no hay quórum. No queda gente ni para echar la consabida partida de
guiñote. Vaciado el Teleclub, ya no se juega, algún solitario baraja las cartas.
Primero se largó el boticario, después le siguió el médico, luego el maestro y
los guardias civiles y finalmente, con despedida oficial, con discursos y
lágrimas, se despidió el párroco. Fue noticia en el Heraldo de Soria.
El mundo rural se vacía lentamente. Los pueblos agonizan, mueren sin ritual
alguno, sin que nadie los llore, sin que nadie repique las campanas por última
vez.
La España vaciada, su única y urgente solución, razones sociales y económicas lo
avalan, es vaciarla del todo. A VACIAR…
La Vida Religiosa como todas las asociaciones humanas tuvo sus días de gloria,
tuvo números ,muchos números. El demonio numérico, por exceso o por defecto,
fue, es y será motivo de vanagloria, por nuestros méritos, o motivo de
depresión, por nuestros muchos pecados. . Más que de Tedeums es tiempo de Mea
Culpas.
Francia en 1965 contaba con 178.740 religiosas, en el 2025 cuenta con 33.135.
Hemorragia incontenible que afecta a toda Europa. El pie de página de una foto
rezaba, “Desoladora imagen franciscana”. 28 frailes pidiendo una prórroga. Los
conventos se vacían y se realojan.
La sociedad del bienestar, de la abundancia, de la libertad, de la información,
de la conectividad, todos optimizados, todos voceros de nuestras firmes
opiniones, todo en exceso, nos hemos desenganchado e individualizado.
La Religión con mayúscula en “Espíritu y en verdad”, ausente de la Plaza Mayor y
de los conventos, ha cedido su puesto a la religión con minúscula, Coca Cola
light para funcionarios y consumidores de bebidas bajas en calorías.
La oración en las comunidades, no hay quorum, es un lujo prescindible, la
capilla, planta de los complementos, se reserva para ocasiones especiales. La
oración no mueve las agujas del Reloj Biológico ni del Trascendente.
La vida monástica, sin actividades ad extra, sin ONGs que atender, do ut des,
cuando los números no cuadran, sin necesidad de dar explicaciones a nadie, echan
la llave y se realojan o se vacían.
A VACIAR. Los frailes, bajo todos los hábitos y siglas, bendecidos por el
régimen, han tapado los mil agujeros que la enseñanza pública no tapaba. Sus
centros, edificios nobles con iglesia incluida, contrastan con las funcionales
escuelas públicas, su ideario, forjar buenos ciudadanos y mejores crisitianos,
se luchó por conseguirlo con escaso éxito.
Hoy, los centros vaciados de curas, frailes y monjas, unos por viejos, otros por
jubilación, otros por decisión personal, la enseñanza concertada sin crucifijos,
sin visitas a la iglesia, sin Biblia, sin las campañas solidarias, sin palabras
santas y sin la Palabra…sólo queda, sin mucho entusiasmo, la fiesta de los
Fundadores.
Los profesores de todo pelaje, los trepa, los herederos, los adúlteros, los que
cohabitan, los que besan todo, los ateos y agnósticos, los católicos…si no
vacían las aulas, seguro, seguro que vaciarán el espíritu y matarán a todos los
Fundadores.
El Only Jesus will become Only Us. Por fin solosss.