Adicciones

P. Félix Jiménez Tutor, escolapio.....

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Yo soy yo y mis Adicciones.

Los adictos, coleccionistas de viejas y nuevas sensaciones, son insaciables y no tienen cura. Dar una patada en el culo a cualquier Adicción es una tarea olímpica.

Yo, cultivador de Adicciones incurables, intento despedir una y cada mañana exijo mi ración de nicotina que me es negada.

Sólo los muertos carecen de Adicciones. Estar vivo es ser esclavo de alguna Adicción humana o divina.

El Papa Francisco es cada día menos noticia. Sigue haciendo gestos proféticos y lanzando al aire minioráculos, pero el Vaticano y sus funcionarios van a lo suyo: su púrpura, sus títulos, sus lobbys, sus leaks, sus conspiraciones, su burocracia...como siempre y a lo de siempre.

Francisco también tiene sus Adicciones. Francisco, ninguneado por los suyos y adicto a la santidad, hace santos sin cuento. Adicción tan humana como la de coleccionar autógrafos o la de fumar. La Adicción de fumar la entiendo, la de hacer santos, mini-idolatría, no.

Me dicen que va a hacer santo al P. Faustino, Escolapio, santo de la gloria de Bernini. Esta es la santidad cara, la de los Euros. La santidad barata, la verdadera, papá Dios la da gratis a todos sus hijos. La gloria de Bernini es un impuesto disfrazado de piedad. El P. Faustino es afortunado, ser fundador de monjas es sacar boleto para los altares.

Lo siento por el fundador de los Legionarios, lo tenía todo atado y hasta el visto bueno de Juan Pablo II, pero alguien se fue de la lengua y el boleto cambió de dirección, se fue a los antípodas.

En mi parroquia, todos los martes se reúne un grupo de sexaholics. A las siete de la tarde comienza a sonar el timbre. Los que llaman son todos hombres, todos jóvenes, todos visten bien, algunos llevan el yarmulque, su circuncisión externa, vienen serios, pero terminada la sesión de sanación salen alegres y distendidos. En este proceso, el método de los 12 pasos se me antoja mutilado, estos sexaholics tendrán que subir la escala de Jacob para romper su Adicción.

Recuerdo a Hilario, uno de mis feligreses, tenía la llave de múltiples apartamentos. Padre, me decía, usted no entiende nada. Cada llave abre nuevos éxtasis, todos distintos, todos divinos. No vengas a verme, le decía, hasta que tires todas las llaves al Hudson.

El sexo, la procreación, primer mandamient de Dios en el paraíso es bueno y, a veces, pienso, no sé que es peor si la Adicción al sexo o el zero sex.

Un pecado nuevo, muy de moda en el confesionario, es la Adicción a la pornografía. Los adictos son legión y entre ellos, además de los de la ESO, hay un alto porcentaje de Reverendos y de gente piadosa. También hay terapias para los pornoaholics.

Los miércoles es el día de los alcohólicos anónimos. Todos hombres, todos mayores, todos desaliñados y todos deseosos de llegar con el Poder del Ser Supremo al paso doce para abandonar le bateau ivre del alcohol. Todos saludan con calor y añaden a su nombre un apellido nuevo "y soy alcohólico".

Las Adicciones son incontables, pero hay una de la que no se habla, es tan inocente que no merece comentario alguno. Los churchaholics, -adictos a la iglesia-. Estos, estas adictas lo son 24/7. Todas mujeres, todas mayores, todas consumidoras empedernidas de devociones. No se pierden una novena, un triduo, un rosario, una procesión, una peregrinación mariana... Son adictas a rumiar pecados imaginarios. No viven la alegría del hoy sino la angustia del más allá. Viven en la cara oculta de la religión, la del autocastigo, cara oculta y triste de su Adicción.

Existe una Adicción universal, la Adicción a las palabrotas. Las primeras palabras o únicas palabras que se aprenden del segundo idioma constituyen todo el bilinguismo sexual.

En España la Adicción al "me cago en" tuvo tintes blasfemos. Hoy, la sociedad es cada día menos religiosa y por lo tanto menos blasfema, carece del vocabulario básico de la religión. ¿Quién sabe hoy qué es una patena, un copón, un sagrario o una palmatoria? Dios, en esta sociedad, es el gran ausente y hasta su nombre ha desaparecido de nuestro vocabulario blasfemo. Una Adicción menos. Gloria a Dios.